Monterrey volvió a viajar en el tiempo. 

Sentidos Opuestos regresó a la ciudad para reencontrarse con sus seguidores en una noche cargada de nostalgia, grandes éxitos y recuerdos que demostraron que hay canciones que simplemente no pasan de moda.

Pasadas las 21:15 horas, Alessandra Rosaldo y Chacho Gaytán aparecieron en el escenario del Escenario GNP Seguros para arrancar una presentación que desde sus primeros minutos estuvo acompañada por una producción visual con pantallas, luces y humo.

El espectáculo contó además con cuatro músicos y cuatro bailarines, quienes complementaron las interpretaciones con coreografías y diferentes momentos de la presentación.

¡Monterrey se sabía TODO!

“Atrapada”, “Tú y yo” y “Hasta mañana, corazón” fueron algunas de las primeras canciones de la noche y bastaron pocos acordes para comprobar que el público había llegado con la tarea hecha.

Alessandra incluso quedó sorprendida al ver que los asistentes conocían las canciones, las coreografías y hasta los temas de diferentes etapas de su carrera.

“Ustedes nos siguen desde hace 34 años, o sea que empezamos desde 1993”, comentó Alessandra entre la emoción y la sorpresa de ver a varias generaciones reunidas frente al escenario.

Y sí, quedó demostrado que los fans no solamente se saben las canciones de ayer… también las de mañana.

Con cambios de vestuario, coreografías y una producción que fue evolucionando durante la noche, Sentidos Opuestos recorrió diferentes etapas de su trayectoria mientras las pantallas acompañaban cada tema con distintos recursos visuales.

Alessandra recuerda a su padre y la emoción se apodera del escenario

Uno de los momentos más especiales llegó cuando Alessandra hizo una pausa para hablar de su padre, Jaime Sánchez Rosaldo, quien falleció en junio pasado.

La cantante explicó que la gira “Sin Límites” representa un proyecto muy especial, pues fue uno de los últimos que su padre impulsó antes de morir.

Con la voz visiblemente emocionada, Alessandra compartió que inicialmente pensó en no realizar la gira porque sentía que no podría hacerlo sin él, pero posteriormente entendió que debía continuar en su honor y por el público que ha acompañado la historia de Sentidos Opuestos.

También recordó que fue su padre quien soñó y visualizó este regreso a los escenarios.

“Mi papi ya no llegó, pero yo sé que está aquí”, expresó la cantante ante un público que respondió con aplausos.

Y entonces llegó uno de esos momentos que difícilmente se olvidan.

“Yo soy tu amigo fiel” y “Cuando ella me amaba” pusieron la piel chinita

Acompañados por una orquesta de Nuevo León y con Chacho Gaytán al piano, Sentidos Opuestos interpretó “Yo soy tu amigo fiel”, mientras las pantallas mostraban imágenes animadas de Alessandra junto a su padre.

Después, Alessandra salió al escenario para interpretar “Cuando ella me amaba”, provocando uno de los momentos más emotivos de la noche.

Pero la emoción todavía tenía otro golpe guardado.

Alessandra rompe en llanto y Monterrey canta por ella

Durante “Ardiente tentación”, Alessandra ya tenía los sentimientos a flor de piel y finalmente no pudo contener las lágrimas.

La cantante se quebró mientras interpretaba el tema y por unos instantes dejó de cantar.

Pero el público del Escenario GNP Seguros no la dejó sola.

Los asistentes tomaron la canción y comenzaron a cantarla por ella, acompañándola hasta que pudo recomponerse y retomar la interpretación para terminar el tema.

Fue un momento espontáneo en el que el escenario prácticamente cambió de manos: por unos minutos, Monterrey cantó por Alessandra.

La fiesta tenía que continuar

Después de este momento, Alessandra y Chacho retomaron el espectáculo y regresaron a la parte más festiva de la noche.

El repertorio continuó recorriendo diferentes épocas y sonidos, incluyendo algunos covers como “Las mil y una noches”, “Claridad”, “Escándalo” y “Nunca es suficiente”, entre otros.

También sonaron “Fiesta”, “¿Dónde están?” y “Amor de papel”, temas que mantuvieron al público de pie, cantando y bailando prácticamente de principio a fin.

Después de poco más de dos horas de espectáculo, Sentidos Opuestos cerró una noche que tuvo de todo: nostalgia, baile, recuerdos, éxitos de los 90 y, sobre todo, un público que demostró que después de más de tres décadas todavía se sabe todas las canciones y todas las coreografías.

Y si algo quedó claro en Monterrey es que la música puede hacer viajar en el tiempo… pero también puede convertirse en un abrazo cuando más se necesita.

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