Redacción: Elena Aranda


MONTERREY, N.L.— ¡Que suene el acordeón y se preparen las botas, porque en Monterrey se armó el baile! Los Tucanes de Tijuana regresaron a la Sultana del Norte el pasado 7 de noviembre para protagonizar una noche de música norteña, fiesta y mucha energía en la Arena Monterrey.

Y si alguien esperaba un inicio tranquilo, la agrupación liderada por Mario Quintero tenía otros planes: decidió abrir su presentación con uno de sus temas más emblemáticos, “El Tucanazo”.

Bastaron los primeros acordes para que la Arena Monterrey se transformara en una enorme pista de baile. El público se levantó de sus asientos, comenzó a seguir los pasos y convirtió el recinto en una auténtica fiesta, demostrando que cuando suenan Los Tucanes, quedarse sentado simplemente no es opción.

La agrupación mantuvo el ambiente con un repertorio que recorrió diferentes etapas de su trayectoria. Entre los temas que hicieron cantar y bailar a los asistentes estuvieron “Espejeando”, “El Águila Blanca”, “El Papá de los Pollitos”, “Amor Platónico”, “Tus Verdades”, “Soy Todo Tuyo” y “La Chica Sexy”.

También hubo espacio para los corridos y esas historias que forman parte de la identidad musical del grupo, con interpretaciones como “El centenario”, “Mis tres anímales”, “El papá de los pollitos”.

Una noche en la que los regios demostraron que conocen el repertorio de principio a fin y que el legado de Los Tucanes sigue pasando de generación en generación.

¡EL SABOR NORTEÑO COMENZÓ DESDE ANTES!

La fiesta no comenzó con el plato fuerte. La agrupación Akilatados fue una de las encargadas de abrir la velada, conquistando al público con covers de reconocidos grupos norteños que fueron coreados por los asistentes.

Su presentación tuvo una buena respuesta de los regios, quienes desde temprano comenzaron a entrar en ambiente y a demostrar que habían llegado con ganas de disfrutar una noche muy mexicana.

Por su parte, Isaías Lucero y Los Involucrados de Nuevo León también pusieron su sello norteño sobre el escenario, aportando ese toque regional que preparó el camino para la llegada de los protagonistas de la noche.

Así, entre acordeones, corridos, canciones románticas y mucho baile, la Arena Monterrey se convirtió en el punto de reunión para quienes disfrutan de la música norteña.

Los Tucanes de Tijuana volvieron a confirmar que sus canciones no pasan de moda y que en Monterrey siempre habrá público dispuesto a levantarse de su asiento cuando escuche: ¡izquierda, derecha, al frente y arriba!

Porque una cosa es ir a un concierto y otra muy distinta es sobrevivir al Tucanazo sin terminar bailando.

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