Es difícil encontrar una sola palabra que describa todo lo que engloba el concepto musical de DIE ANTWOORD, pero algo tiene por seguro y es que su performance fue más que alucinante.

Y no solo se refleja a través de ese impresionante juego de luces estridentes que lo volvió una fiesta electrónica desde el primer momento que se encendieron, esta se convirtió en una completa atmósfera que atrapó todos los sentidos.

La energía de Watkin Tudor Jones ‘Ninja’, Yolandi Visser ‘Anri du Toit (¥o-landi Vi$$er)’ y DJ Hi-Tek fue llevada al límite y la transmitieron con gran éxito a los cientos de fanáticos que arribaron al Auditorio Pabellón M desde las 21:30 horas.

En un abrir y cerrar de ojos, los originarios de Ciudad del Cabo, encendieron los ánimos de la multitud, quienes alrededor de una hora, estuvieron saltando y bailando dentro del aforo, entregándose al ritmo del electro rap-rave, hip hop y EDM (Electronic Dance Music).

Una canción tras otra sonaron en una pista infinita, que parecía ser una sola con diferentes ritmos sin detenerse, entre ellas Chanting Monks, House of Zef, Pitbull Terrier, Fatty Boom Boom, Girl I Want 2 Eat U, Daddy, Banana Brain, We Have Candy, Ugly Boy, The Door y Cookie Thumper!

Gucci Coochie, Fat Faded Fuck Face, Baby’s on Fire, I Fink U Freeky, Happy Go Sucky Fucky, Never Le Nkemise y I don’t care fueron otros de los temas que fueron interpretados con la electrizante y dulce voz de Yo-landi junto a la agresividad de Ninja creando una sinergia musical.

Los chicos, que ya cuentan con 10 años de trayectoria, se esforzaron por tener una cercanía con su público al articular palabras en español como ‘Hola Monterrey’, ‘Te amo’, ‘Mamacita’, ‘Gracias’, y ‘Viva México’.

Como lo mencionamos, su concierto se convirtió en todo un performance al incluir tres plataformas, que ocuparon sus bailarines a los costados y al centro Dj Hi-Tek. Estas estuvieron cubiertas con una manta blanca, que en cuestión de minutos se volvieron un lienzo para Ninja en donde plasmó algunas figuras infantiles que su público ovacionó mientras las realizaba.

Al fondo se apreció lo que sería los barrios bajos de una comunidad, con casas apiladas como favelas, e incluso en alguna de ellas tenía pintado un grafitti donde se leía la palabra ZEF, que se refiere al movimiento que mezcla diversas culturas de su país natal y que dio nombre a su más reciente disco The Book of Zef.

Todo esto ocurría mientras su identidad era resguardada por una máscara, sin playera mostrando su tatuado torso, y en momentos luciendo un pantalón blanco y en otros un short azul. Pero si hablamos de versatilidad de vestimenta, Yo-landi vistió gran variedad de outfits con chamarras, amplias playeras, abrigos y hasta una pijama de unicornio. Sin olvidar resaltar su mirada alienígena con una franja en color rojo.

Ninja no dejó pasar la oportunidad de hacer su famoso crowd surfing o también conocido como lanzarse sobre la multitud, a la que previamente le pidió guardaran sus celulares para que no saliera dañado alguno de estos.

Fue así como los regios pudieron sentir al cantante sobre ellos, quizás una de las últimas veces antes de su anunciada separación después de su película y su álbum ‘27’; mientras este seguía cantando su tema Enter the Ninja, mismo con el que se despidieron definitivamente deseándole a cada uno de los presentes que fuera feliz.

#ConciertosNinja no se podía ir sin sentir de cerca al público regio¡Así se despide Die Antwoord de Monterrey!

Posted by ASI SOY on Tuesday, December 11, 2018

 

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