Redacción : Elena Aranda
Hay artistas que envejecen y hay artistas que simplemente acumulan historias. Angélica María y Enrique Guzmán pertenecen a esa selecta categoría que ha logrado trascender generaciones enteras y mantenerse vigente en el corazón del público.
La noche del domingo, Monterrey recibió a dos de las máximas figuras del rock and roll en español para una velada cargada de nostalgia, música y momentos inolvidables. Aunque la gira ha sido presentada por muchos como una posible despedida, sobre el escenario quedó claro que ambos artistas siguen disfrutando cada aplauso, cada canción y cada encuentro con sus seguidores.
La velada comenzó con la aparición de Enrique Guzmán, quien presentó a su compañera de aventuras musicales con una frase que arrancó los primeros aplausos de la noche.
“Hoy me acompaña en este escenario la mujer más bella del mundo”, expresó antes de recibir a Angélica María.
La llamada “Novia de México” apareció entre ovaciones y demostró desde el primer instante por qué sigue siendo una de las artistas más queridas del país. Con una energía envidiable y una sonrisa permanente, inició su presentación con un dinámico popurrí que incluyó temas como “Hola Mi Amor”, “Johnny el Enojón”, “Vivaracho”, “Fortachón” y “Con un Beso Pequeñísimo”.
A lo largo de su actuación realizó un recorrido por algunos de los temas más representativos de su trayectoria como “Ana del Aire”, “El Día”, “Edi, Edi” y “La Basurita”.
Uno de los momentos más simpáticos llegó cuando interpretó “Una Muchacha Igual Que Todas”, modificando la letra para cantar entre risas: “Yo soy una viejita igual que todas”, provocando la inmediata reacción del público que respondió con aplausos y muestras de cariño.
Lejos de mostrar el paso de los años, Angélica María mantuvo la energía durante toda su presentación, conquistando a los asistentes con su cercanía, sentido del humor y una voz que sigue despertando recuerdos entre varias generaciones.
Su actuación concluyó con una ovación de pie que confirmó el enorme cariño que Monterrey le guarda desde hace décadas.
Posteriormente llegó el turno de Enrique Guzmán, quien transformó el concierto en una mezcla perfecta de música y anécdotas.
Entre canción y canción compartió historias de su carrera, recuerdos de juventud y algunas confesiones que provocaron risas entre los asistentes. Una de ellas ocurrió al presentar “Pensaba en Ti”, tema que, según relató, fue inspirado por una persona que “no lo merecía”, aunque reconoció entre bromas que al menos le sirvió para crear una buena canción.
El repertorio continuó con clásicos como “Quiero Ser Feliz”, “Oye”, “Gracias por el Recuerdo”, “Lo Sé” y “Payasito”, todos recibidos con entusiasmo por un público que no dejó de cantar.
Sin embargo, el momento más divertido de la noche ocurrió gracias a una fan ubicada en las primeras filas.
Con evidente emoción, la mujer le confesó al cantante que había nombrado a su hijo Enrique en honor a él. La declaración despertó inmediatamente el característico humor del intérprete.
Tras pedir que el supuesto homenajeado se pusiera de pie, Guzmán comenzó a observarlo detenidamente antes de preguntar cuántos años tenía.
“43 años”, respondió la madre orgullosa.
Fue entonces cuando el cantante inició un cómico ejercicio de memoria y, mirando directamente a la legendaria conductora regiomontana Vianey Valdez, comenzó a preguntarle en qué años viajaba constantemente a Monterrey para participar en sus programas de televisión.
Durante varios minutos hizo cuentas, repasó fechas y simuló preocupación mientras el público no podía contener la risa.
Finalmente, tras confirmar que los números no coincidían, respiró aliviado y soltó entre carcajadas:
“¡No cuadran las fechas, ya me había asustado!”
La ocurrencia provocó una de las mayores ovaciones de la noche y confirmó que el sentido del humor sigue siendo una de las grandes virtudes del artista.
Antes de concluir, Enrique Guzmán también aprovechó para reconocer la presencia de Vianey Valdez, figura fundamental para la historia del rock and roll regiomontano gracias al legendario programa “Muévanse Todos”, que marcó a toda una generación durante los años sesenta.
Para el cierre, la nostalgia alcanzó su punto máximo cuando Angélica María regresó al escenario para acompañar a Enrique Guzmán en una serie de duetos que emocionaron al público.
Juntos interpretaron temas como “Ámame”, “Secretamente” y “Dame Felicidad”, demostrando la química, amistad y complicidad que los ha unido durante más de seis décadas.
La celebración tuvo un momento adicional cuando apareció un pastel para conmemorar un aniversario más de trayectoria artística de Angélica María, generando aplausos y muestras de cariño por parte de todos los asistentes.
Entre canciones, recuerdos, bromas y emociones, las dos leyendas demostraron que existen artistas cuyo legado trasciende el paso del tiempo.
Y si algo quedó claro en Monterrey, es que mientras Angélica María y Enrique Guzmán sigan subiendo a un escenario, siempre habrá una generación dispuesta a cantar junto a ellos.






