Redacción: Elena Aranda
Monterrey, Nuevo León — 24 de abril de 2026.
El público regio se rindió por completo ante el talento, carisma y sensibilidad de Kany García, quien ofreció una presentación memorable en el Auditorio Banamex. Más que un concierto, fue una experiencia “a puerta abierta”, pero sobre todo, a corazón abierto.
Desde el primer momento, Kany dejó claro que su prioridad era conectar con cada persona en el recinto. Con un setlist amplio y cuidadosamente elegido —aunque siempre quedará ese inevitable “te faltó esta”— logró mantener una atmósfera íntima en un recinto lleno, reafirmando que su vínculo con Monterrey es simplemente inquebrantable.
La noche arrancó con la participación de la cantautora venezolana Mela, quien abrió el show ante un público que aún no llenaba por completo el recinto. Sin embargo, en un gesto de humildad y sororidad que marcó la velada, Kany la invitó nuevamente al escenario a mitad del concierto, ya con el auditorio a su máxima capacidad, para interpretar juntas “Lo que en ti veo”.
“Quería que la escuchasen así, con casa llena”, expresó Kany, provocando uno de los momentos más emotivos de la noche, coronado por una ovación masiva.
En un concierto donde el amor fue protagonista, no podía faltar una historia que lo representara. Al notar un alboroto en la parte alta del recinto, Kany descubrió que se trataba de una propuesta de matrimonio entre dos mujeres. Su reacción fue inmediata y genuina:
“¡Hermanas, me hubieran avisado y las invitaba a subir!”
Un gesto que desató aplausos y reforzó el mensaje de respeto, inclusión y amor libre que se respiró durante toda la noche.
Otro momento que no pasó desapercibido fue cuando recibió una bandera mexicana. Con evidente respeto, la colocó sobre el piano, pero al deslizarse en un par de ocasiones debido a la textura de la tela, Kany optó por recogerla con delicadeza y pedir que la resguardaran, mostrando sensibilidad y cuidado en cada detalle.
Visualmente, el concierto también fue un viaje. Las pantallas proyectaban coloridas casas de Puerto Rico y sus playas, mientras que en otro segmento aparecieron fotografías de niños, incluyendo imágenes de sus propios músicos en la infancia. Un detalle que, más allá de coincidir con la cercanía del Día del Niño en México, pareció rendir homenaje a los sueños que nacen en la niñez y que, con el tiempo, encuentran su lugar en escenarios como ese.
Más que interpretar canciones, Kany García vive la música. Sobre el escenario demostró su versatilidad tocando guitarra, guitarra eléctrica, piano, cuatro y hasta violonchelo, además de bailar y conectar constantemente con su audiencia, creando una atmósfera envolvente y profundamente emotiva.
Durante casi tres horas, el público disfrutó temas como “García”, “DPM”, “Puerta Abierta”, “Amar Bonito”, “Que Vuelva”, “Te lo Agradezco”, “Confieso”, “Agüita de Coco”, “Titanic”, “La Siguiente” y “La Culpa”, entre muchas otras.
El cierre fue tan íntimo como poderoso: interpretando “Tierra Mía” acompañada del cuatro, Kany se despidió con un simple pero contundente:
“Los amo”.
Una frase que resumió perfectamente una noche donde la música, el respeto y la emoción caminaron de la mano.






