Redacción: Arturo Roti

La noche del viernes, la Arena Monterrey se transformó en el epicentro del metal. Como parte de su gira “This Was OurLife Tour 2026”, Megadeth regresó a Monterrey para demostrar que, pese al paso de los años, su maquinaria sigue escupiendo metralla sonora con la misma furia que en sus mejores épocas.

Desde temprana hora comenzaron a llegar los fanáticos al recinto. Poco a poco, veteranos del thrash y nuevas generaciones fueron llenando la Arena, todos uniformados con camisetas de Megadeth y de otras bandas legendarias del metal. El ambiente olía a nostalgia, cerveza y adrenalina, mientras los asistentes esperaban una descarga que prometía ser demoledora.

A las 8:30 de la noche apareció en escena S7N, la agrupación originaria de la Ciudad de México encargada de abrir la velada. Con una sólida dosis de groove metal, la banda logró encender rápidamente a los asistentes, quienes respondieron con los primeros pequeños mosh pits de la noche. Durante media hora dejaron claro por qué son una de las propuestas más contundentes del metal mexicano actual, preparando el terreno para la tormenta que estaba por desatarse.

A las 9:30 en punto las luces se apagaron y entre sombras comenzaron a distinguirse las figuras de Dave Mustaine, Dirk Verbeuren, James LoMenzo y Teemu Mäntysaari. Sin necesidad de introducciones, la banda abrió fuego con “Tipping Point”, sencillo de su más reciente álbum Megadeth, dejando caer de inmediato la primera ráfaga de thrash sobre Monterrey.

Pero fue con “The Conjuring” cuando la locura terminó de explotar. La Arena viajó directamente a 1986 mientras el público dividía el mosh pit en dos enormes secciones. “Hook in Mouth” continuó ese recorrido por los primeros años de la banda, con un sonido demoledor y una ejecución precisa. Aunque la voz de Mustaine ya refleja inevitablemente el desgaste del tiempo, la intensidad y agresividad de la agrupación permanecen intactas.

La Arena estalló apenas comenzaron los acordes de “Hangar 18”. Los puños se levantaron al aire y la pista se convirtió en un caos perfectamente sincronizado con tres mosh pitsabiertos al mismo tiempo. Miles de voces acompañaron cada verso mientras el headbanging se multiplicaba por todo el recinto.

El set continuó golpeando sin descanso con “I Don’t Care” y “Sweating Bullets”, esta última recibida con euforia absoluta por parte de los asistentes. Más adelante llegó “She-Wolf”, llevando a muchos de regreso a la era de Cryptic Writings, mientras el viaje por la extensa discografía de la banda seguía avanzando.

“Countdown to Extinction”, “Let There Be Shred” y la infaltable “Tornado of Souls” hicieron volar la cabeza de los fanáticos, quienes no dejaron de cantar ni un solo instante. Durante varios momentos, Mustaine se mostró visiblemente emocionado y agradecido con Monterrey, dedicando palabras constantes a un público que respondió entregándose por completo.

La algarabía aumentó todavía más con “Mechanix”, pero uno de los momentos más impactantes de la noche llegó cuando la banda sorprendió con “Ride the Lightning”, clásico de Metallica en cuya composición participó Mustaineantes de abandonar aquella agrupación. El recinto explotó. Miles de gargantas corearon el tema hasta quedar afónicas, en una especie de reivindicación histórica para el guitarrista y fundador de Megadeth.

Para el cierre llegaron tres himnos esperados por todos. “Symphony of Destruction” desató el tradicional grito multitudinario de “¡ME-GA-DETH! ¡ME-GA-DETH!”, convirtiendo la Arena en un solo coro. Después, “PeaceSells” selló una noche triunfal ante un recinto completamente lleno.

Sin embargo, faltaba el golpe final.

Con el encore llegó “Holy Wars… The Punishment Due”, y entonces la pista terminó convertida en un auténtico escenario de guerra. Seis enormes mosh pits se abrieron entre la multitud, mientras los asistentes descargaban la última reserva de adrenalina al ritmo de uno de los temas más emblemáticos del thrash metal.

Al finalizar, Dave Mustaine permaneció varios minutos sobre el escenario, como si no quisiera abandonar el momento. Sonriendo, agradeciendo y observando al público regiomontano que una vez más le respondió con devoción absoluta.

  1. Megadeth en Monterrey, ofreció una celebración brutal de su historia, un recordatorio de que el thrash metal sigue vivo y de que su legado continúa siendo capaz de sacudir generaciones enteras.

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