Monterrey, Nuevo León.- Hay conciertos que entretienen y hay conciertos que abrazan el alma. Lo vivido la noche del 5 de junio en la Arena Monterrey perteneció a la segunda categoría.
Con la gira “Vives Tú – Sinfónico”, Mocedades y José María Napoleón ofrecieron una velada donde la nostalgia fue la gran protagonista. Miles de asistentes se dieron cita para reencontrarse con canciones que han acompañado historias de amor, despedidas, triunfos y recuerdos familiares a lo largo de varias generaciones.
“Sin lugar a dudas, la gente que el viernes se acordó de escuchar buena música está esta noche en la Arena Monterrey”, expresó entre sonrisas José Miguel González, integrante de Mocedades, provocando una inmediata ovación de los asistentes.
La agrupación española fue recibida con cariño por un público que coreó cada una de sus interpretaciones. Desde los primeros acordes quedó claro que no se trataba solamente de un concierto, sino de una reunión entre viejos amigos que se reencontraban a través de las canciones.
Con el humor que lo caracteriza, González bromeó sobre su audición y arrancó las carcajadas del público regiomontano.
“Yo estoy un poco sordo, me lo dijo el doctor anoche. Creo que por eso hoy no ha venido nadie, porque no escucho nada. ¡Buenas noches, Monterrey!”, comentó antes de recibir una respuesta ensordecedora por parte de la audiencia.
Más adelante, el cantante dedicó emotivas palabras a la ciudad.
“Nosotros también somos regios, gente seria, gente de fiar. Sobre todo porque somos leoneses y yo soy de España. Esta tierra está llena de gente buena, de grandes amigos. Gracias a esta maravillosa orquesta, a nuestro querido amigo Napoleón y especialmente a ustedes por estar aquí”.

La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos con el homenaje realizado a Armando Manzanero. La interpretación de “Esta Tarde Vi Llover” se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de la noche, provocando aplausos prolongados y más de una lágrima entre los asistentes.
Temas emblemáticos como “México en la Piel”, “La Otra España”, “Le Llamaban Loca”, “Amor de Hombre” y, por supuesto, “Eres Tú”, hicieron que el público viajara en el tiempo y reviviera recuerdos que parecían guardados para siempre.
Napoleón, el poeta que sigue conquistando corazones
La segunda parte de la velada estuvo encabezada por José María Napoleón, quien apareció elegantemente vestido de negro y acompañado por una impecable Orquesta Sinfónica de Monterrey.
Antes de interpretar sus primeros temas, el cantautor de Aguascalientes volvió a demostrar la cercanía que siempre ha mantenido con su público.
“Monterrey, qué alegría volver a ver tu cara. Desde que era un chaval me enamoré de esta ciudad. Si Monterrey fuera mujer, no habría mujer más bonita”, expresó emocionado.
Con canciones como “Leña Verde”, “Amor de Habitación” y “Celos”, el llamado “Poeta de la Canción” dio inicio a un recorrido musical por más de cinco décadas de trayectoria.

A sus más de 50 años de carrera artística, Napoleón continúa demostrando que las grandes canciones no envejecen. Por el contrario, encuentran nuevos significados con el paso del tiempo.
La Arena Monterrey se convirtió en un enorme coro colectivo durante interpretaciones como “Pajarillo”, “Ella Se Llamaba Marta”, “Hombre”, “Eres” y “Vive”, canciones que forman parte del ADN sentimental de miles de mexicanos.
Uno de los momentos más especiales llegó cuando recordó “Lo Que No Fue, No Será”, tema compuesto por él y que alcanzó la inmortalidad en la voz de José José.
La noche parecía llegar a su fin, pero aún faltaba un último regalo para los asistentes.
Tras regresar al escenario, Napoleón compartió micrófono con Mocedades para interpretar “Eres Tú”, creando uno de los instantes más memorables del concierto. A ellos se sumó Mario Girón, encargado de abrir la velada, para cerrar con “Vive”, una canción que terminó convirtiéndose en un mensaje colectivo de gratitud y esperanza.
Más que un concierto, la presentación de Mocedades y Napoleón fue una celebración de la memoria emocional de varias generaciones. Una noche donde las canciones volvieron a demostrar que tienen la capacidad de detener el tiempo, sanar nostalgias y recordarnos quiénes fuimos y quiénes seguimos siendo






