Monterrey vivió semanas de celebración internacional con aficionados de distintas partes del mundo, estadios abarrotados, zonas de convivencia llenas y una ciudad convertida en escaparate global gracias a la Copa Mundial de la FIFA 2026. Sin embargo, en el terreno de la derrama económica hotelera, el silbatazo final favoreció a un viejo conocido de la entidad: el Festival Pa’l Norte.
De acuerdo con estimaciones de la Asociación Mexicana de Hoteles de Nuevo León (AMHNL), la derrama económica generada por el hospedaje hotelero durante junio, impulsada por los cuatro encuentros mundialistas celebrados en Monterrey, alcanzaría los 860 millones de pesos, cifra que representa un 13 por ciento menos que lo registrado por el Pa’l Norte 2026.
El dato sorprendió a más de uno, sobre todo porque la expectativa alrededor del Mundial apuntaba a una ocupación histórica. Sin embargo, los números muestran que el festival musical sigue siendo un fenómeno turístico difícil de superar.
La Secretaría de Turismo estatal había estimado que el Pa’l Norte generó una derrama cercana a los 994 millones de pesos en hospedaje, consolidándose nuevamente como uno de los eventos con mayor impacto económico para la industria hotelera del estado.
Según explicó Jesús Nader, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles de Nuevo León, la ocupación promedio registrada durante junio fue del 64 por ciento, mientras que durante la edición 2026 del Pa’l Norte se alcanzó un 78 por ciento de ocupación hotelera, reflejando una mayor demanda de habitaciones.
“Creemos que quedamos abajo del Pa’l Norte, pero ayudó que Corea jugó aquí, donde hay mucha empresa coreana”, señaló Nader al destacar el impacto positivo que tuvo la presencia de aficionados y familiares provenientes de Corea del Sur, particularmente por la relación industrial que existe con municipios como Pesquería.
En cuanto a los partidos disputados en Monterrey, el comportamiento hotelero fue variable. Los encuentros entre Suecia y Túnez, así como Túnez y Japón, registraron apenas un 60 por ciento de ocupación. El duelo entre Países Bajos y Marruecos alcanzó el 69 por ciento, mientras que el partido entre Sudáfrica y Corea del Sur fue el de mayor demanda, con un 76 por ciento de habitaciones ocupadas.
Pese a no superar al gigante musical regio, especialistas consideran que el Mundial dejó beneficios importantes para sectores como restaurantes, transporte, comercio y entretenimiento, además de posicionar a Monterrey como un destino con capacidad para albergar eventos internacionales de gran escala.
La conclusión es curiosa y muy regia: el Mundial trajo aficionados de distintas latitudes, pero el Pa’l Norte sigue demostrando que tiene una afición fiel capaz de llenar hoteles, restaurantes y convertir a Monterrey en una ciudad que nunca duerme.
Porque mientras la Copa del Mundo reunió a miles de seguidores del futbol, el Pa’l Norte volvió a confirmar que, en Nuevo León, la música también juega en primera división.






