Redacción: Arturo Roti

Diecinueve años dan para mucho: para llenar plazas de toros, para grabar con ídolos de infancia, para enterrar amigos y cantarles después una canción, y para volver, un 9 de octubre, al mismo escenario donde todo empezó. Leandro Ríos, El Penco, lo dijo así de claro en la rueda de prensa que ofreció junto a Remex Music: después de cuatro años fuera, su fiesta de aniversario regresa a la Arena Monterrey.

No es un dato menor. El cantante recordó que el sueño de pisar ese recinto viene desde que era un morro cualquiera con ganas de cantar, y que llegar ahí tomó años de trabajo con Remex, de shows en cantinas al salir de la pandemia, de un quince aniversario que terminó siendo la puerta de entrada. “Hoy regresamos a donde nace”, dijo, y con eso resumió el peso simbólico de la fecha: no es solo un concierto más, es cerrar un círculo.

Un escenario que promete no repetirse

Leandro fue enfático en que el montaje de este año no se parece al del anterior. Trabajando de la mano de Germán Chávez, Domingo Chávez y el productor Alejandro Puyol, el equipo se propuso lo de siempre: que nadie salga diciendo que vio el mismo show del año pasado. “Siempre trato de poner esa parte de sorprender al público, que no sea ni visual ni auditivo, que sea monótono”, explicó, consciente de que la vara ya quedó alta desde la edición anterior.

A eso se suma un anuncio que dejó picados a los presentes: a mediados de septiembre, por redes de la Arena y de Remex, se revelará una dinámica nueva para que la gente “viva el concierto de otra manera”. No dio detalles, pero sí dejó claro que la producción ya está lista con dos meses de anticipación.

Más Aferrado, Lupillo y la magia de lo inesperado

El otro protagonista de la tarde fue Más Aferrado, el disco que Leandro acaba de soltar y que ya se refleja en peticiones dentro de sus shows de fin de semana. La joya de la corona ahí es el dueto con Lupillo Rivera, una colaboración que nació sin guion: se conocieron platicando en Dallas, Texas, Leandro le presentó el tema y Lupillo no puso ningún pero. El video se grabó en Monterrey, en una visita relámpago que —contó entre risas— también le dejó una anécdota con su camioneta de por medio.

Sobre Lupillo no escatimó cariño: “Si yo lo admiraba, ahora lo quiero al vato, la neta, es un peladazo.” Y agregó algo que dice mucho de cómo entiende las colaboraciones: prefiere mil veces construir primero la amistad y que la canción llegue después, porque esa química, dice, se transmite al cantar. Bajo esa misma lógica nacieron sus dueto con Pipe Bueno —con todo y una historia de estrés y golpe de troca incluida antes de entrar al estudio— y con Caballo Dorado.

Preguntado por esa colaboración que todavía le falta, no lo pensó mucho: Tony Meléndez, de Conjunto Primavera. Confesó algo que no había platicado públicamente: trabajó con su vocal coach y con su foniatra específicamente para poder interpretar bien las canciones del ídolo, aunque no las cantara en el show. Fue, dijo, una manera de cuidar su salud vocal con una meta muy clara en la cabeza.

La canción que le dedicó a los que ya no están

Hubo un momento de la conferencia donde el tono cambió. Le preguntaron por el tema que dedica a los amigos que ya no están, y Leandro explicó que la canción llevaba tiempo guardada, hasta que la vida —dos o tres amigos de siempre que se le adelantaron en el camino— le dio motivo para grabarla. Contó que la escuchó solo, en su casa, y se soltó a llorar: supo entonces que ese tema era suyo. Hoy es, según sus propias palabras, el segundo más reproducido del disco, y en los shows se ha vuelto un ritual: la gente brinda, se abraza, y él ve cómo la canción hace su trabajo desde el escenario.

Sabinas, el Grammy y lo que viene después de octubre

La plática también tocó un sueño que se le cumplió por sorpresa este año: una invitación de última hora a la feria de Sabinas, en Coahuila, terminó con la Plaza de Toros abarrotada y gente parada en los pasillos. “Creo que esta noche la soñé hace mucho tiempo”, dijo que pensó esa noche.

En el terreno de los reconocimientos, Leandro habló con cautela sobre la nominación al Grammy con “Ojitos al Revés”, tema con el que regresó al sonido norteño más puro de sus inicios. El año pasado llegaron al segundo filtro; este año, dice, se sienten un poco más cerca. Aun así, fue claro en su prioridad: el cariño de la gente pesa más que cualquier estatuilla.

Y aunque insiste en que toda su cabeza está puesta en la noche del 9 de octubre, no pudo evitar adelantar algo del 2027: el próximo año se cumplen dos décadas de carrera, una cifra que —admitió— ya se le atraviesa en los planesaunque no quiera. Recordó que sus diez años los celebró con un disco en vivo grabado en Saltillo, Coahuila, que hasta hoy sigue sonando en cada carne asada. Para el veinte, adelantó, la idea es regresar a esa esencia. El descanso, eso sí, tendrá que esperar hasta el 11 de octubre; a partir del 15, dijo, ya estarán trabajando en lo que sigue.

Entre invitados que prometió no revelar, un show de cuatro horas sin pausas y una filosofía de precios accesibles que defendió como bandera, Leandro Ríos dejó una idea flotando en el aire de la rueda de prensa: la fiesta del Penco no se mide en aniversarios, se mide en la gente que sigue llenando cada plaza. El 9 de octubre, en Arena Monterrey, tocará comprobarlo otra vez.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here