Kabah regresó a Monterrey este 22 de agosto y, para ser sinceros, la noche no comenzó precisamente como todos esperábamos.
Los primeros minutos del concierto dejaron algunas dudas entre el público. El sonido no terminaba de acomodarse, las voces se escuchaban por momentos un tanto desafinadas y hasta parecía que el escenario estaba en modo autocine: había que poner atención para cachar todo lo que estaba pasando.
Pero si algo tiene Kabah es experiencia para darle la vuelta a la noche.
Conforme fueron avanzando las canciones, las voces se fueron componiendo, el público comenzó a soltarse y el ambiente terminó convirtiéndose en esa fiesta noventera que los fans habían ido a buscar.
Entre los primeros temas de la noche aparecieron “Casi al final”, “Encontré el amor” y “Estaré”, canciones que comenzaron a poner a cantar a un público que claramente llegó con la tarea aprendida.
“Hoy se vale todo”
Sergio aprovechó uno de los primeros momentos del concierto para pedirle al público que dejara todo afuera del auditorio y se permitiera disfrutar.
“Se vale cantar, se vale bailar, se vale pararse de las sillas”, comentó entre risas, aunque inmediatamente tuvo que corregirse y pedirle perdón al auditorio, porque una cosa es echar el desmadre y otra terminar explicándole a producción por qué desaparecieron las butacas.
También hizo referencia a los fans que llevan años acompañando a Kabah, especialmente a quienes alguna vez los siguieron con sus icónicos overoles amarillos.
Y sí, entre el público todavía había muchos de esos seguidores de primera generación.
La noche continuó con “Te necesito”, “Una ilusión” y un medley que recorrió éxitos relacionados con telenovelas y realities, provocando más de un “¡esa me la sé!” entre los asistentes.
Apio quería ver a los guapos
Uno de los momentos más divertidos llegó cuando Apio pidió que encendieran las luces para poder ver al público.
Porque sí, una cosa es cantar y bailar y otra muy diferente es desperdiciar la oportunidad de echarle un ojo a Monterrey.
“Queremos vernos porque yo tengo ojos y hay gente muy guapa”, comentó Apio, dejando claro que el concierto también tenía su dosis de coqueteo.
Y de ahí pasaron directamente a la acción.
Apio y Daniela invitaron a varios chicos y chicas al escenario para participar en un reto de baile. Y para decir que estamos completamente en onda con las nuevas generaciones, aquello terminó pareciendo una batalla de farmear auras.
Porque si vas a subir al escenario frente a miles de personas, mínimo hay que llegar con actitud.
Los covers que nadie esperaba
Pero una de las sorpresas de la noche llegó cuando Kabah se salió de su repertorio habitual para interpretar algunos covers.
Y aquí sí hubo momentos de: “¿Kabah acaba de cantar eso?”
Porque nadie esperaba escuchar “In the End” de Linkin Park, mucho menos “Wannabe” de Spice Girls… y para completar la nostalgia, también apareció una canción de RBD.
La selección tuvo sentido: todos esos temas forman parte del imaginario musical de una generación que creció entre finales de los 90 y los primeros años de los 2000.
Y Kabah supo aprovecharlo.
“¿Quién se pintó el pelo o se hizo un tatuaje?”
Fede también conectó con ese espíritu rebelde que acompañó a muchos de sus seguidores.
“Estoy segura de que están en el concierto acá porque se pintaron el pelo, se lo raparon o se hicieron un tatuaje”, comentó, recordando todas esas locuras que muchos fans hicieron durante aquella época.
Y la pregunta fue inevitable: ¿cuántos de los que estaban ahí los habían seguido desde entonces?
La respuesta seguramente estaba en los overoles, los looks, los recuerdos y, sobre todo, en la cantidad de canciones que el público podía cantar de principio a fin.
Una falsa salida… porque todavía faltaba fiesta
Kabah hizo una clásica falsa salida con “Vive”, provocando que más de uno pensara que ahora sí había llegado el final.
Pero antes de abandonar definitivamente el escenario, la agrupación todavía tuvo un detalle con sus seguidores y regaló algunas playeras.
También aprovecharon para reconocer a todo el equipo que hace posible sus conciertos.
René agradeció a la producción que viaja con ellos, al equipo de seguridad, a la banda y a todas las personas que están detrás del escenario.
Porque aunque frente al público están cinco integrantes, detrás existe toda una familia trabajando para que el espectáculo suceda.
Y regresaron con los overoles amarillos
Cuando parecía que ya habíamos visto todo, Kabah regresó al escenario con uno de los elementos más reconocibles de su historia: los clásicos overoles amarillos.
Cada integrante llevaba una letra para formar la palabra KABAH.
Todo iba perfecto… hasta que llegó el pequeño detalle.
Las letras quedaron intercambiadas y la palabra terminó viéndose como Kabah en espejo.
¿Error de coordinación? Sí.
¿Terminó siendo parte de la anécdota de la noche? También.
Porque, seamos honestos, si algo caracteriza a Kabah es precisamente esa capacidad de no tomarse demasiado en serio y disfrutar el momento.
“Los sueños siempre se hacen realidad”
Antes de despedirse definitivamente, Fede dejó uno de los mensajes más emotivos de la noche:
“Vivan intensamente sus sueños, porque los sueños siempre se hacen realidad.”
Y así, después de una noche que comenzó con algunos tropiezos de sonido y afinación, Kabah terminó encontrando el ritmo, conectando con sus seguidores y convirtiendo el Escenario GNP Seguros en una máquina del tiempo.
Los últimos temas fueron “La vida que va” y, por supuesto, “La calle de las sirenas”, uno de esos himnos que bastan unos segundos para que todo un auditorio viaje directo a los 90.
Al final, Kabah demostró que quizá la noche no empezó perfecta, pero terminó exactamente como tenía que terminar: con nostalgia, baile, recuerdos y un público que todavía sabe perfectamente cómo echar el desmadre.






