Redacción: Arturo Roti
La noche del pasado viernes, el Showcenter Complex se convirtió en una máquina del tiempo. La banda tributo Led Zeppelin 2 revivió el espíritu de Led Zeppelin ante una fanaticada entregada, en su mayoría de la vieja guardia, que respondió desde el primer acorde.
El concierto arrancó a las 21:10 horas con la potencia de “Rock and Roll”, marcando de inmediato el tono de la noche. Sin pausas, la banda enlazó con “Celebration Day”, dejando claro que no habría respiros.
En el escenario, cada integrante asumió su papel con precisión casi quirúrgica. Bruce Lamont apareció con una personificación impecable de Robert Plant: camisa roja desabotonada, pecho descubierto y melena rubia, replicando la actitud y presencia del frontman original. A su lado, JarrettPhilip Donoghue recreó cada gesto de Jimmy Page, incluso con el mismo estilo de saco y pantalón utilizados en el icónico filme The Song Remains the Same.
La base rítmica no se quedó atrás: Greg Fundis evocó con fuerza a John Bonham, mientras Matthew Longbons replicó con fidelidad el estilo de John Paul Jones.
“Buenas noches… we came from the land of ice and snow… Chicago, we are Led Zeppelin 2”, fueron las primeras palabras dirigidas al público antes de desatar “ImmigrantSong”, provocando la primera gran reacción colectiva.
El repertorio avanzó con clásicos como “Nobody’s Fault butMine”, “Over the Hills and Far Away” y “The Song Remainsthe Same”. Fue en este último donde Donoghue tomó una guitarra Gibson de doble mástil, replicando uno de los momentos más emblemáticos de Page.
La intensidad no bajó. Sonaron “Trampled Under Foot” y “Misty Mountain Hop”, seguidas por una de las más coreadas de la noche: “Kashmir”, que desató la algarabía general. Luego vino “Babe I’m Gonna Leave You”, dando paso a un breve intermedio que permitió al público tomar un respiro.
El regreso fue contundente con “Good Times Bad Times”, “Black Dog”, “What Is and What Should Never Be” y “Ramble On”, manteniendo la energía en lo más alto.
Antes de uno de los momentos más esperados, Lamont se dirigió nuevamente al público: “This is a song of hope”. Acto seguido, comenzaron los acordes de “Stairway to Heaven”. El recinto se transformó: algunos cantaron cada palabra, otros simplemente contemplaron el momento. Al final, la ovación fue total, con varios asistentes de pie.
El turno del lucimiento individual llegó con “Moby Dick”, donde Greg Fundis se adueñó del escenario con un solo de batería que rindió homenaje directo a Bonham.
La recta final llegó con ”HeartBreaker” y “Whole LottaLove”, en la que la banda incorporó fragmentos de “HowMany More Times”, para después retomar el tema principal y cerrar la noche.
Con un público completamente entregado y una ejecución fiel al legado original, Led Zeppelin 2 ofreció más que un concierto, sino también una experiencia que conectó generaciones y confirmó que la música de Led Zeppelin sigue más viva que nunca.






