Redacción: Pablo Rodriguez
La noche del 16 de julio no fue un concierto cualquiera. Desde mucho antes de que iniciara el espectáculo, los alrededores del Showcenter Complex ya dejaban claro que Monterrey estaba a punto de vivir uno de los eventos más esperados por la comunidad otaku y los amantes del J-Rock.
Decenas de asistentes llegaron caracterizados como Naruto, Kakashi, Itachi, Sasuke, miembros de Akatsuki y otros personajes del famoso anime, convirtiendo el recinto en una auténtica reunión de shinobis. Entre fotografías, intercambios de recuerdos y conversaciones sobre el anime, la expectativa crecía minuto a minuto.
A las 9:20 de la noche, las luces se apagaron y FLOW apareció sobre el escenario para desatar la euforia de un Showcenter Complex completamente lleno.
La agrupación japonesa, integrada por los hermanos KOHSHI y KEIGO en las voces, TAKE en la guitarra, GOT’S en el bajo e IWASAKI en la batería, ha logrado convertirse en una de las bandas más importantes del rock japonés gracias a su estrecha relación con el mundo del anime. Desde su formación en 1998, sus canciones han acompañado a series como Naruto, Code Geass, Eureka Seven y Dragon Ball Z, conquistando seguidores en todo el mundo.
En Monterrey quedó demostrado por qué su música sigue vigente.
Durante cerca de dos horas interpretaron alrededor de 20 canciones, mientras las pantallas proyectaban algunas de las escenas más memorables de Naruto, provocando que el público viajara directamente a su infancia.
Temas como “GO!!!”, “Yura Yura”, “Closer”, “Hero’s Come Back!!” y “Blue Bird” fueron recibidos con una ovación ensordecedora, convirtiéndose en enormes karaokes donde miles de voces cantaron al unísono cada estrofa.
Más que un concierto, fue un reencuentro con una generación que creció viendo las aventuras del ninja más famoso del anime.
Uno de los momentos más especiales de la noche fue la cercanía que FLOW mostró con los asistentes. Los integrantes agradecieron constantemente el cariño recibido durante el FLOW WORLD TOUR 2026 – Naruto The Rock, dejando claro el afecto que sienten por el público mexicano.
Y Monterrey respondió como solo los verdaderos fans saben hacerlo: cantando cada canción, levantando los brazos y demostrando que, después de tantos años, la música de Naruto sigue ocupando un lugar muy especial en sus corazones.
La combinación de rock, nostalgia, anime y una producción visual que acompañó perfectamente cada interpretación convirtió la velada en una experiencia difícil de olvidar.
Porque algunas canciones no solo forman parte de un soundtrack… también forman parte de la historia de quienes crecieron soñando con convertirse en hokages.






